Aquí grumete Carmelo a la linotipia dispuesto a empezar esta bitácora: Che tú, que ya va siendo hora.
 
Pues eso, que surgió la idea de hacer "Cádiz-Canarias" como Colón y hacer un trozo de viaje al nuevo mundo, más exactamente la travesía fue Barbate-Las Palmas de Gran Canaria.
 
Para mí todo empezó la mañana-madrugada del jueves 6 de Noviembre, vuelo Alicante-Barcelona-Jerez, un salto aviónico de esos a los que nos impulsan las líneas de bajo coste. Ya me lo llevaba todo estudiado:
 
1.- Horarios de autobús desde el aeropuerto de Jerez a Cádiz
2.- Ubicación sobre plano Google-Maps de la estación de autobuses de Cádiz y del hotel que lo pillé cercano a las estaciones de tren y de autobús.
3.- Plano de la ciudad también de Google-Maps para orientarme en la búsqueda de los sitios más chupi pirulis: Catedral, puerto, hospital de la Seguridad Social andaluza, murallas, parques, playas.....
4.- Horarios de autobuses Cádiz-Barbate.
5.- Cachis que me falto plano de Barbate y ubicación de hoteles que en llegando íbamos perdidos como patos.
 
Y hala, pa'lla vamos!!!. Llegue a Cádiz un día antes que el resto del Núcleo Duro, Fernando y Roberto, que llegaron en tren al día siguiente viernes por la noche. Se me hizo cansina la espera de los compañeros, y es que un alma solitaria por una cuidad desconocida produce un cierto respeto, y es que noto que me voy haciendo viejo y que cojo miedos innecesarios. Tengo que confesaros que hace mucho que caí del guindo (expresión de nuestra querida Lucia) y perdí mi abnegada fe en la bondad de la naturaleza humana. Una pena, tengo que confesarlo. Después volveré sobre este tema que dejo en el aire.
 
Barcelona, una vuelta por las tiendas del aeropuerto, me pareció todo muy caro. Una llamada del Hospital, la resuelvo. Estoy pendiente de las pantallas anunciadoras. Me tomo un café y un pastel de manzana. Llamo a Albert, le pido que os de besos a todas las chicas catalanas que sois un encanto.
 
Jerez, autobús, Cádiz, me voy fijando en todo y me hago con la latitud y longitud del Hospital, del campo de fútbol, de la Puerta de Tierra, de la estación del tren, del puerto, del palacio de la Diputación, bien, bien, vamos bien, variables controladas... Me bajo del autobús, me pongo a andar y por un momento, aunque se supone que lo llevaba todo estudiado y amarrado, me pierdo, no encuentro el hotel, pregunto a un policía municipal que iba extraordinariamente armado con abultado correaje que me recordó al Capitán Alatriste, me indica amablemente, estaba a tan solo unos metros. BRRRRRR, por fin, por fin, son más de las 6 de la tarde y por fin llegué a destino. Sobre la mesilla de noche había un gran plato con fruta, mucha fruta, saqué mi navaja de Albacete que siempre me acompaña en todos mis viajes y di buena cuenta de ese enorme plato de fruta. Y esa fue mi merienda-cena, se hizo de noche y me dio miedo salir solo, además se escuchaban gritos y jarana en la calle, así que me dormí profundamente hasta el día siguiente.
 
Desayuno, majo y copioso que estaba incluido en la cuenta del hotel, pero, eso sí, después de pasar la prueba del algodón de una desconfiada camarera que se acercó a mi furiosa para preguntarme mi número de habitación, y es que como me había dejado barba, pues como que le generé una hostil desconfianza. Acostumbrado a estos avatares cuando me dejo barba, ya iba yo pertrechado en bolsillo accesible del correspondiente check-point de entrada en el hotel que enseñé galante a la camarera, por cierto, que si obviamos su cara de desconfianza, la señorita estaba muy bien, muy guapa, muy andaluza, y ya la hubiera yo propuesto en matrimonio, pero por si de cas no quise atormentarla con zalamerías no fuera a ser que acabara yo en el cuartelillo de la policía municipal de gruesos correajes.
 
Y hale, fuerza, a dar una vuelta, y dejándome guiar por mi instinto de orientación y por el plano que amablemente me dieron en el hotel, pues como que me lancé a la aventura. Cádiz muy bonita, muy recogida, muy laberíntica si te metes por las callejuelas estrechas, pero bien, bien, sabía que no había pérdida por que tarde o temprano te acabas tropezando con el mar que la circunda. Pasear bordeándola es obligado, la muralla, el parque, la vista de la catedral.... Bueno, en el primer paseo, en vez de entrar en el parque, seguí bordeando la muralla por una especie de descampado que sirve de aparcamiento, y en esto que me veo en lontananza un par de chavales sentados en el bordillo de la muralla, y nadie alrededor, y como que había escuchado en las noticias de una agresión brutal a un viandante en Cádiz para robarle la cartera, pues me dije (recordemos de los miedos que he cogido con la edad)  HOSTIA PUTA, O ME VUELVO O SIGO PARA ADELANTE, y en esto que me dije, no puede ser, no puedo vivir así, y tiré para delante, PERO CON UNA CARA DE MALA LECHE QUE DEBIO DE ASUSTAR A LOS CHAVALES, que en viéndome llegar se callaron dejando en suspenso su conversación. Ahora podemos plantear diferentes hipótesis:
 
a) eran unos chavales normales que estaban haciendo pellas y se habían fugado el instituto.
b) realmente eran unos quinquis peligrosos y en viéndome con cara MALA HOSTIA pensaron que era un policía de la secreta.
c) realmente eran unos quinquis peligrosos y en viéndome con cara MALA HOSTIA pensaron que yo era una persona más peligrosa que ellos.
 
Y ahora es cuando toca dejar hablar a nuestro querido Albert psicólogo de a bordo para que haga un análisis de mis reacciones. A los años que voy cumpliendo se añade esa caída del guindo de la que antes he hablado, hace unos años que dejé de ser Rousseauniano. He quedado escaldado con algunos desagradables tropiezos con perfectas malas personas, una pena. Algo parecido a lo que nos ha pasado a todos y en particular a nuestro patrón Antonio.
 
Pero bueno, chicos, no pasa nada, variables controladas, estabilicemos la navegación de esta bitácora que si nos naufraga antes de habernos subido al barco.
 
Bueno, pasa el día ricamente. Cerca de la catedral, en la calle que comunica con la Plaza del Ayuntamiento, me tropiezo con una tienda preciosa, llena de maquetas de barcos de todas la épocas, la más bonita la del "Juan Sebastián el Cano", y resulta que en el escaparate tenía el libro de "Patrón de Yate" del Capitán Juan B. Costa. Inmediatamente el libro ejerció una atracción magnética sobre mí y por supuesto me lo compré. Y es que tengo el propósito de apuntarme este mes a la academia Alamar y llegar a Patrón de Yate como nuestro querido Fernando y así poder alejarme de la costa hasta 60 millas.
 
Ya es hora de ir a recoger a Roberto y Fernando. Llegaron frescos como lechugas a pesar de más de 12 horas de tren, abrazos, congratulaciones, otra vez el núcleo duro en marcha, ya son muchos años de navegaciones, de horas de conversación, de cruces de correos. Hotel, bártulos, salida a cenar. Y tengo que confesar que Fernando tiene instinto para seleccionar restaurante. Acabamos en la plaza de la catedral y cayeron sendos filetes de atún y de emperador con su guarnición de patatas fritas muy bien hechas que no se los saltaba un galgo, che que bueno estaba todo oyes.
 
Al día siguiente otra vueltecica por Cádiz, esta vez no bordeamos el parque con peligro de quinquis, sino que entramos en el precioso parque de Cádiz, muy bonito, si señor, con sus chicas boy-scout a las que Roberto fotografío previa conversación para intimar. Roberto, me quito el sombrero, eres un maestro.
 
Al día siguiente domingo desayuno en la plaza del Ayuntamiento, buenísimos los bollos tostados con aceite y jamón. Amaneció un día soleado y muy agradable y es que encima había concurso de bandas de música y los músicos iban ataviados con trajes de época que recordaban principios del siglo XIX con la invasión de los franceses y la proclamación de la primera Constitución española "la Pepa". Por supuesto a Roberto le faltó tiempo para intimar con los músicos y hacerles fotos. Por la tarde autobús a Barbate, hotel y al aguait a esperar la llegada del patrón, y es que no he contado que las cosas se complicaron por que Antonio rompió la botavara en Castellón y el viaje llegó a estar en peligro de no realizarse, gracias a Dios reparó y llegó a Barbate pero con 2 días de retraso por que el embarque estaba previsto para el sábado 8 a la mañana y no embarcamos hasta lunes 10 a la mañana.
 
Bien, bien, la jugada se estabiliza, ya estamos en Barbate, el hotel muy majo, muy bonito, muy nuevo, y la recepcionista una colombiana preciosa chico. Ya la hubiera yo propuesto en matrimonio, pero el hecho de ser de lejos me tiró un poco para atrás por que luego se cabrean contigo y se vuelven a su país con los hijos.
 
Conocemos a Dalia y Agustín en el hotel, ella guapísima y con mirada de ser muy inteligente, él con mirada y barba de lobo de mar. Creo q coincidimos por la mañana del lunes en el desayuno. La maquinaria se pone en marcha, distribuimos tareas, Agustín y yo cogemos un taxi y llevamos todo el equipaje hasta el barco, el resto de la tropa se acerca andando al puerto pasando previamente por el supermercado para hacer la compra.
 
Me acerco al barco, subo a bordo, saludo a los grumetes salientes, saludo a Antonio, chico, Fernando y Roberto me habían hablado mucho y bien. Me da la impresión de persona seria y austera, de mirada limpia, buen marino, buen patrón, se adivina buen fondo. Me ofrezco a ayudarle en las tareas y me dice de regar la cubierta con agua dulce. Yo como buen grumete hijo de militar me tomo la tarea en serio y la cubierta queda perfectamente endulzada. El me dice que también ha escuchado hablar de mi y bien a través de Alberto Kelone y yo me sonrojo un poco.
 
Aparece la tropa con la compra, y aparece Juan Manuel, recio pamplonica, buena barba, buen grumete. Hostia, que vienen tres de Pamplona en el embarque, Antonio, Roberto y Juan Manuel y uno de Donosita, Fernando, la leche que guerreros estos chicos del norte. Estiba de mercaderías. Distribución de camarotes. Gracias Fernando por ofrecerte a dormir en el salón, se que no lo pasaste muy bien y que no dormiste muy bien, por eso mismo se agradece tu bondad.
 
Me toca camarote a popa con Roberto, joder Roberto, siempre dormimos juntos, a la próxima me traigo un barita mágica a ver si te convierto en un buena mujer casadera. ALBERTTTTTTTT, A VER CUANDO TE TRAES A TUS AMIGAS TRAIDORRRRRR!!!!!!!!!!!  Bueno, bromas aparte, reconozco que Roberto es muy paciente conmigo.
 
Bien, la cosa toma color, estibamos equipaje, chico que bien preparado está el camarote, litera amplia y sobrada para dos, cajones amplios y armario con perchas, nunca he navegado tan cómodo, y es que el "TAM-TAM" es grande y sus 15 metros de eslora dan para mucho.
 
Hale, gasolinera, combustible, y nos echamos a la mar. Hacia mucho mucho viento y mucha ola, y es que estamos cerca del estrecho. Mando unos SMSs rápidos de despedida a las personas más cercanas, sobre todo pensando en si no volvía. Salimos por la bocana, madre de Dios como pega, movimiento continuo, rociones, más rociones, me empiezo a encontrar mal, me estoy mareando, el desayuno da saltos rítmicos en mi estómago, pongo cara de poker, aguanta Carmelo, aguanta, dejamos el cabo de Trafalgar a nuestro estribor, Fernando se pone a la caña y suda tinta para mantener el rumbo, algún valiente baja a la cabina y sube unas cervezas y una bolsa de patatas fritas, ¿es que no quieres? no, es que no me encuentro bien. Antonio habla de la distribución de las guardias, la primera que nos toca a Roberto y a mi es a las 24:00 horas, después de Dalia y Agustín que harán de las 20:00 hasta las 24:00.  OTRO ROCION que me cala enterito, hostia, ¿y ahora que hago?, me armo de valor y bajo al camarote dispuesto a cambiarme de ropa y ponerme ropa de agua y abrigo...... PEROOOOO.... se cumplieron todos los designios del primer día de navegación, nada mas sentarme en la litera arcadas al canto, carrera al váter y vomitona de dimensiones bíblicas, VIRGEN SANTA PERO SI SOLO LLEVABA EL DESAYUNO EN EL ESTOMAGO!!!!!!  Patrón Antonio me ve con mala cara y me dice de acostarme con los ojos cerrados, me dormí enseguida, serían las 14:00 de la tarde y no desperté hasta las 23:30 horas a tiempo de cumplir con mis obligaciones de hacer la guardia encomendada hasta las 04:00 de la madrugada.
 
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Me levanto con cara de pato despistado, le pregunto al patrón donde paran los frutos secos y me dice que en mi estado mejor que coma unas galletas y amablemente saca un tupper con galletas variadas que como despacio y con un poco de miedo no sea que me vuelva la vomitona. El barco se mueve menos, che, mi primera guardia con Roberto, nuestra primera guardia. Roberto también come alguna galleta. No recuerdo de que hablamos, las horas y la noche transcurren tranquilas siempre atentos a todas las luces y peligros que nos podrían asaltar. A eso de las 03:00 de la madrugada Roberto dice de hacer unos bocadillos y se ofrece a bajar a la cocina, bondad esta que le agradecí cuando subió y di buena cuenta del mejor bocadillo de jamón que me he comido en mi vida. Me sentía débil y aquel bocadillo hecho con cariño por un gran amigo me sentó divino.
 
Se hicieron las 04:00 horas y dimos el relevo a Fernando y Juan Manuel. Roberto y yo nos volvimos a la cama y dormimos de un tirón.
 
Y llegó la calma, el viento y la ola cesaron para dar paso a una balsa de aceite. Como es posible que un océano se calme y tome forma de sopicaldo, de espejo reluciente y plano, pero si hace un rato parecía una olla de agua en ebullición. Patrón decide echar mano de motor y así estuvimos como cosa de día y medio o dos días. Hay momentos en que el ruido del motor se hace insufrible, es continuo, constante, machacón, siempre a las mismas revoluciones, CHUNDA CHUNDA CHUNDA DH CUD ADS JKDU NCAJ DISA IDN FKL KJKUID HVUWEBIHG  .... DIOSSSSSS, pero aguantamos que para eso somos aguerridos grumetes curtidos en muchos mares y circunstancias.
 
Las guardias van corridas, y para que las parejas vayan catando todas las horas posibles a mediodía se produce un trastoque, me explico, las guardias, empezando a las 20:00 horas del lunes 10 de noviembre son
 
20:00 a 23:59  Dalia y Agustín
00:00 a 04:00  Roberto y Carmelo
04:00 a 08:00  Juan Manuel y Fernando
08:00 a 12:00  Antonio
12:00 a 14:00  Dalia y Agustín
14:00 a 16:00  Roberto y Carmelo
16:00 a 20:00  Juan Manuel y Fernando
20:00 a 23:59  Antonio
00:00 a 04:00  Dalia y Agustín
04:00 a 08:00  Roberto y Carmelo
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Obsérvese como los 2 turnos de guardia de a 2 horas del mediodía hace que corran los turnos y a todos nos vaya tocando a diferentes horas, lo que nos permite desde dormir una noche entera sin interrupción, hasta ver atardecer o ver amanecer. Sin duda tengo que reconocer que nuestro patrón Antonio es una persona inteligente y que se nota que ha hecho la mili en el "Juan Sebastián El Cano".
 
El desayuno y la comida eran los momentos de vernos todos en cubierta, de gastar bromas, de saber unos de otros, de que se produzca ese milagro de todos los embarques de que personas desconocidas al principio de la travesía se conviertan en amigos íntimos al final de la travesía. Nos da tiempo de contarnos de nuestras vidas y peripecias y profesiones y familias e inquietudes y preocupaciones y valores y jefes corruptos y amores y desamores y hermano desabrido y Rosas con espinas y la Carmen de Bizet (que no la de Merimé) y sobrinos gansos que no "fan cas"...... AH, SE ME OLVIDABA, Y DE CUÑADA PECORA!!!!!  Y en definitiva intentar llegar a la conclusión de si vivimos en el mejor de los mundos posibles tal como afirma el filósofo Pangloss.
 
Y a mi me pasa, que a la hora de la comida, cuando comemos todos en cubierta, rodeados de un horizonte infinito de agua y cielo, se me produce un clic en el cerebro y es que no me siento solo, es un milagro.
 
Y la rutina de las operaciones se va instalando en la travesía, relevo de las guardias, desayuno, comida en cubierta...... Y tengo que agradecer lo faeneros que estuvieron Dalia y Juan Manuel con las comidas, unos jabatos bajando a la cocina para preparar el condumio.
 
Yo solo añadiré que participé en dos comidas, una que fue fácil consistente en destapar 5 latas de fabada asturiana marca LITORAL con la inestimable participación y dirección técnica de patrón Antonio y es que la puñeteras latas no se dejaban y la buena mano de Dalia que dejó hacer chupchup hasta que con su buen ojo de cocinera dijo que ya estaba bueno.
 
Y otra en la que creo que se aprovechaban unos macarrones del día anterior y Dalia dijo de hacer una ensalada echándole unas latas, unas olivas rellenas y una lechuga, así que diligente como soy y en sabiendo donde paraban las latas en general y las de atún en particular pues allá que abro escotilla y pillo 3 latas iguales marca CALVO y me cago en tó que no me fijé bien y resultaron siendo de mejillones en escabeche en lugar de atún. DIOSSSSS QUE DESASTREEEEEE!!!!!!!! A la tropa grumetes pareció no importarles el fallo pero a mi me rompió los esquemas, me explico, la comida acabó resultando tal desbarajuste de variables (macarrones, olivas rellenas, lechuga, MEJILLONES EN ESCABECHEEEEEEE.... y algunos condumios más de los que no me acuerdo) que cuando estábamos en cubierta comiendo yo fui incapaz de comer todo mezclado y comí cada elemento por separado, me explico, primero las olivas rellenas, luego los macarrones, luego la lechuga y finalmente deseché el par de mejillones que me tocaron en suerte por que me sentí incapaz de comerme la última variable disonante. Claro, mi comportamiento produjo un gran regocijo de risas entre los grumetes sobre todo cuando dije que se me mezclaban las variables. Es que confesaré que yo iba para matemático aunque acabe primero de maestro y finalmente de informático, y es que vamos, en cuanto que se me desestabiliza una variable me desarmo.
 
Y volvió el viento de acuerdo con las previsiones meteorológicas, primero de a poco, como quien no quiere la cosa, y por fin de a mucho mucho, con mucho escándalo de ola gigantesca por popa. Che que descanso cuando Antonio paró motores. Primero mando arriar la mayor que llevábamos puesta para estabilizar con motor y luego desplegó dos velas en proa, una trinqueta y el foque enrollable, ambas atangonadas, y digo dos velas gracias a que el "TAM-TAM" está preparado con 2 stays. El resultado final fue unas orejas de burro pero con ambas orejas en la mismísima proa, con lo que el viento de popa que nos empujaba aullante hacia nuestro destino ejercía una fuerza perfectamente aprovechada.
 
La mar oceana pasó de ser una balsa de aceite a una mar furiosa con olas inmensas que llenaban de borreguitos toda el agua circundante hasta el horizonte. Menos mal que el viento y las olas eran de popa. Y las olas se veían venir hacia nuestra popa como montañas que corrían más que nosotros y que nos pasaban por la quilla con gran estruendo y elevación sobre el horizonte. Era algo espectacular y así fue hasta casi nuestra llegada a Las Palmas. Los mercantes que subían hacia la península se les veía cabecear a contra ola emergiendo espectaculares sus proas sobre el agua para luego hundirse con mucho espurajaro.
 
Y en esas estábamos y sería el tercer o cuarto día de navegación cuando Dalia y Juan Manuel, ellos solos y sin mi colaboración que confunde atún con MEJILLONES EN ESCABECHE, cocinaron unas patatas hervidas con su piel en agua mitad salada y mitad dulce para rebajar, y luego las pelaron y las acompañaron, esta vez sí, con unas latas de atún desmigado. Fue la mejor comida del embarque, que buenas estaban aquellas patatas, lástima que no hubieran echado más patatas a la olla, que la cantidad fue siempre motivo de discusión entre los ambos cocineros. Y en esto que estaba yo disfrutando de las patatas hervidas y comiendo con apetito por primera vez desde que embarcamos, cuando se produjo un momento mágico, había mucha luz, el sol estaba alto, comíamos entre risas, y yo no me sentía solo, y en esto que levanto la mirada y me doy cuenta de que estamos solos, completamente solos, sin mercantes a la vista, en mitad de la nada, rodeados de olas inmensas con espumarajos en sus crestas y por un momento me dí cuenta de los lejos que estábamos de casa, de cualquier lugar conocido, y me imagine que me elevaba a vista de pájaro muy alto muy alto y veía el barco navegar en mitad de ese océano mitad azul marino, mitad blanco de espumarajos, sin ningún otro barco visible, nosotros solos en ese barco de casco rojo que avanza veloz, y por un momento imaginé que la cámara bajaba y nos enfocaba por orden a cada uno de nosotros y se oía el pensamiento de cada uno, cada uno contaba su mundo interior, cada uno explicaba las razones que le habían empujado a embarcar, a estar en ese momento sobre la cubierta de un barco a mil millas de casa. Y me hubiera gustado que esa sensación de plenitud, de estar bien, se hubiera prolongado para el resto de mi vida. Fue como si por un momento el tiempo se detuviera y no importara nada, no había preocupaciones ni recuerdos, solo esa sensación de estar bien, de estar viviendo un milagro, un momento irrepetible y solo escuchar el viento y las olas y los pensamientos de los grumetes, y solo ver la luz cegadora del sol y los caras de buenas personas de los grumetes.
 
Y cuando lo conté, Agustín dijo que esa sensación que describía ya valía por todo el viaje.
 
Esta descripción de sensaciones me ha cansado, por un momento mi cerebro se ha parado y un escalofrío me ha recorrido la espalda. Lo dejo aquí.
 
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Y ahora contaré saltadas algunas anécdotas que me asaltan el recuerdo.
 
Como cuando nos visitaban los delfines. Los delfines del Atlántico son más pequeños que los del Mediterráneo pero igual de majos y simpáticos. Los recibíamos con gran alegría y mucho despliegue gráfico de fotos y videos para atesorarlos en el recuerdo. Notaba yo que cuando nos lanzábamos a proa como que el patrón Antonio estaba muy atento no fuéramos a tener un hombre al agua.
 
Y también contaré que hubo una noche en que Roberto me despertó para hacer una solemne separación de bienes, y es que esa noche el barco se movía mucho y yo creía que no dormía por los constantes vaivenes y saltos en la litera, pero resumiendo, que resultaba que si dormía como un tronco y que mis brazos y piernas volaban por el aire a cada vaivén y no paraba de darle de manotazos y patadas al Roberto, COROLARIO: SEPARACION DE BIENES. Me explico, Antonio, marino inteligente y con recursos, tiene dispuesto en el eje de crujía de la litera unas agarraderas que permiten fijar un tablón de separación de tal manera que DIVIDE por su exacta mitad los territorios de ambos grumetes y al mismo tiempo encajona el cuerpo y evita que un grumete ligero como yo invada el territorio del vecino. Ahora, eso si, la separación de bienes y territorios fue solemne y en bien de la pacífica convivencia, pero no afectó un ápice a nuestra amistad y camaradería, que conste. Claro, cuando al día siguiente lo contamos en cubierta la tropa se partía de risa.
 
Y esa noche que estaba de guardia con Roberto y Antonio y  Fernando subieron a acompañarnos y la conversación divagó sobre el milagro de los hijos y lo dificil que es educar, y Antonio habló de lo mal que lo pasó con un tipo andorrano que lo engañó y que eso le hizo caer varias ramas hacia abajo en el guindo en el vivimos las buenas personicas,  y también hizo una magistral explicación de como posicionarse en latitud y longitud gracias a las estrellas, que es que resulta que la posición de los astros en el cielo, en cada segundo del año está perfectamente fijada en unas tablas... y como ya me sabéis maestro puedo afirmar que se explicó muy bien y le pedí ilusionado que sacara el sextante para hacer una práctica y llevar las anotaciones de ángulos sobre el horizonte a las tablas y por fin, echando mano de la trigonometría esférica, fijar nuestra latitud y longitud, PEROOOOOO, ANTONIO, DESPUES DE MUCHOS MUCHOS AÑOS DE SEXTANTE Y TABLAS Y ESTRELLAS Y BRUJULA Y CARTA MARINA CON VERILES, se me ha pasado a la navegación electrónica con el MAXSEA y el AICS y el GPS, me cachis en la mar.
 
Y esa noche que estaban de guardia Juan Manuel y Fernando y por popa venía un gran barco con muchas luces y que no se apartaba, oyes, que no se aparta, oyes que viene, que no, que no viene, que se apartará, que nosotros vamos a vela y además que los derechos de paso en el mar dicen que el que ataca por detrás tiene obligación de maniobrarrrrr... HOSTIAS, HOSTIASSSS, que no se aparta nene, que mejor llamamos al Antonio que no se aparta, que no, que no hace falta despertarle....... HOSTIAS, HOSTIAS QUE VIENE, ANTONIOOOO, ANTONIOOOOO.....      COÑO QUE VIENE, QUE VIENE, 50º A ESTRIBORRRRRRR.......... UFFFFSSSSSS Y EL CACHO BARCO CON MUCHA PARAFERNALIA DE LUCES PASO POR NUESTRA BANDA DE BABOR SIN HABER HECHO EN NINGUN MOMENTO INTENCION DE ESQUIVARNOS. Chico, que cuando nos contaron a la mañana siguiente se nos pusieron los pelos como escarpias. A los que el suceso nos pilló durmiendo hubiéramos tenido una muerte dulce sin saber del peligro, que a veces he reflexionado al respecto que mejor morir en la mar que no de cualquier otra cosa.
 
Bueno, y no sé si mantendré este párrafo en la bitácora, pero es que a bordo llegó el sexto día desde mi salida de casa y yo sin cagar, en esto que preocupado porque nunca había pasado antes por semejante circunstancia, comunico la incidencia al médico y cirujano de a bordo, que como buen médico, contesta, PERO SI ESTAS DE VIAJE, ESO ES NORMALLLLLLL, joder normal, pero Fernando que mi barriga..... Y claro, habrá que hacer caso al médico, que remedio, ale, sandwitche de pan integral con jamón, verás que bien te sienta. Yo me esperaba una acción radical y hospitalaria del tipo enema de agua salada, o afilar navaja de Albacete para operar de obstrucción intestinal, o llamada medé medé al buque "Esperanza del Mar", o parar a un mercante para pedir unos supositorios de glicerina, que se yo joder, pero Fernando, buen médico y persona sensata donde las haya, por supuesto tenía razón y al 7º día descansé, quiero decir, cagué. PUEDO PROMETER Y PROMETO QUE ME QUEDE MUY BIEN Y TRANQUILO.  Claro, el problema es que como soy un reportero dicharachero pues conté mis preocupaciones y buenas nuevas en cubierta lo que generó algarabía de risas y bromas en cubierta. ANTONIOOOOO, LANZA POR RADIO UN AVISO A NAVEGANTES QUE CARMELO HA CAGADO!!!!!!!    jajajajajajaja, cabronesssssss...... Ahora comprendéis "pequeños saltamontes", que una vez superada la prueba, estuvieran tan buenas aquellas ricas patatas hervidas con atún desmigado y es que por fin comí con apetito.
 
 
 
LUCES DE UN FARO EN LA OSCURIDAD, TIERRA, TIERRAAAAAA!!!!!  POR FIN EL FARO DE LA ISLA DE ALEGRANZA!!!!!!!!!  Estamos a 100 millas de nuestro destino, tierra, tierra. Nos queda un día o día y medio de navegación, vamos bien, vamos bien.
 
Y por fin las luces y el perfil de las montañas que rodean Las Palmas de Gran Canaria. Esta cayendo la noche, hago las fotos más bonitas de la travesía, el puerto se ve grande y con muchas luces y mucho movimiento de barcos. Los móviles cogen cobertura, Dalia llama a su hijo, se la ve muy alegre de saber que está bien, y es que han pasado 5 días sin contacto con nuestras casas. Patrón Antonio se va a proa para preservar su intimidad y se le ve hablar con cariño con su mujer y su hija. Yo estoy asustado, han sido 5 días sin saber de mis padres y es que mi madre anda ya tiempo delicada y aunque dejé a mi hermano al mando de la nave y que estuviera atento pues no estoy tranquilo. Van pasando los minutos, retraso el momento de llamar, falta cosa de media hora para entrar por la bocana del puerto, respiro hondo y llamo, se pone mi padre, cruzamos dos palabras y me dice, espera, espera que se pone tu madre:  PERO SERASSSS, 5 DIAS SIN SABER DE TI, PERO COMO SE TE OCURRE, AQUI PREOCUPADOS, SIN SABER SI ESTABAS BIENNNN, 5 DIASSSS, FKLS SAJLS JDFL SLFJA PEJQJ FE'J' WEF0Q I'0DFIQ0W   y una gran sonrisa se fue dibujando en mis labios, MI MADRE ESTABA BIEN, SIN DUDA ESTABA BIEN, ME ESTABA RIÑENDO CON LA MISMA ENERGIA DE SIEMPRE Y ESO SIGNIFICA QUE ESTABA BIEN. Dalia observa mi sonrisa de oreja a oreja e intuye que todo va bien. Cuando cuelgo y cuento a la tropa que mi madre me acaba de reñir un coro de risas me contesta y me alegra.
 
Plegamos velas, motor, entramos por bocana, al mismo tiempo está entrando un gran barco grúa y la lancha del práctico se nos acerca y nos dicen con un precioso acento canario "no le corten la proa al barco", pero como parece que no se fían de nosotros nos escoltan por nuestro babor separándonos del barco grúa y nos vuelven a gritar "NO LE CORTEN LA PROA AL BARCO" y patrón Antonio da una virada hacía estribor para mayor tranquilidad de todos. Combustible en la TEXACO. Muchos barcos de vela fondeados y amarrados en los pantalanes, muchos barcos ingleses, preciosos, grandísimos, largos de eslora y cortos de manga, están todos preparados para hacer la travesía del Atlántico participando en una regata. Buscamos atraque que ya tenemos reservado.
 
Desembarque rápido de la tropa en busca de la ducha, chico, unas instalaciones magníficas, que bonito es el Real Club Náutico de Las Palmas. Camino de la ducha llamo a casa de mi hermano y se pone mi cuñada que se alegra de que haya llegado bien y me pasa a mi hermano que como es un desabrido me liquida en dos palabras y pregunto por los sobrinos que se les oye de fondo en zafarrancho de combate. En la ducha saltan chispas, DIOSSSS, agua caliente, jabón abundante, espuma, champú, más agua caliente que golpea con fuerza mi espalda...... Que bien, que bien...... Que diferentes estamos todos con el pelo limpio y brillante. Organizamos una cena de despedida. Antonio dice de un sitio restaurante argentino que sirven carne, allá que vamos, que bueno estaba todo, que hambre, yo creo que en aquella cena comimos más que en toda la travesía. Y de nuevo el acento canario del camarero que hablaba como cantando y muy deprisa y yo no le entendía nada, pero que más da, estaba todo muy bueno. Durante la cena gastamos risas y anécdotas del viaje, que pena que se acabe, que pena, pero todo lo vivido se nos quedará grabado para siempre.
 
Esa misma noche Dalia y Agustín se marchan, el resto de la tropa amarramos vuelo a Madrid gracias al interneto del portátil de Antonio y la tarjeta VISA de Fernando. Al día siguiente recorrido por Las Palmas con Fernando como cicerone que conoce por que tuvo al Iñaki estudiando Ciencias del Mar en la universidad de aquí. Me gustó mucho la ciudad, la catedral, el barrio de Triana, el puerto inmenso y con muchas grúas gigantescas, el náutico con muchas maquetas de barco. Por la tarde taxi al aeropuerto, embarque, vuelo, una azafata rubia a la que estuve a punto de proponer en matrimonio y a la que pedí un paracetamol por que me dolían las piernas de tanto trote, que encanto de azafata, seguro que fue más balsámica su mirada azul y su pelo rubio recogido que por un momento imaginé suelto mientras hacíamos el amor como locos que el paracetamol de 1 gramo..... Y llegamos a Madrid, estoy muy cansado, no le quito ojo a la rubia, mira que hay mujeres hermosas en el mundo.
 
Y no me detengo en detalles y agradecimiento infinito que ya escribí a Roberto, Fernando y Juan Manuel y terminaré con que necesité dos días de cama en el hotel Mediodía de Madrid, frente a la estación de Atocha, para recuperarme. Y una vez recuperado y en Madrid pues una vuelta por la cuesta de Moyano y por el Retiro. Compré a mis sobrinos unos tebeos preciosos del Capitán Trueno y a mi hermano un libro de problemas de cálculo numérico de la editorial rusa Mir y de autor ruso que es que mi hermano es profesor de Matemáticas. Y ya en el tren les dediqué los libros y tebeos con mi letra de médico y llegué a casa y mi madre me volvió a reñir y mi padre volvió a contar sus batallas de cuando embarcaron tropas en el año 57 ó 58 para la guerra del Sidi-Ifni y paró el barco en Las Palmas y se pusieron morados a plátanos y bajo a ver a mis sobrinos y los muy gansos son capaces de leer mi letra de médico que en la dedicatoria ponía algo así como un beso para mi sobrino Gabriel y un beso para mi sobrino Manuel..... y abrazo a mi hermano, me cago en tó, que si el cariño no se expresa se queda dentro y hace daño.
 
 
COROLARIO: Me lo pasé bomba, sin duda volveremos a coincidir sobre la cubierta de un barco, no a cinco, ni a diez, sino a mil millas de la costa más cercana, y de nuevo me volveré a sentir acompañado cuando comamos unas patatas hervidas con su piel en mitad agua salada mitad dulce para rebajar.
 
Besos, abrazos, Carmelo.